"Amarillo", pensé, y fui tambaleándome a mi habitación para actualizar el blog

Category Archives: Se me ha ocurrido esto


Haiku así mal.

Niños en casa

paz imposible

van a hacer caca

y cogen mis pads

sin lavarse las manos.


La mediocridad en los mundos ficticios

“Si yo viviera en el mundo de Harry Potter…. Si yo viviera en el mundo de Harry Potter me entrenaría mucho, sería un mago muy poderoso”.

Esto lo hemos oido cientos de veces. Posiblemente incluso pensado.

“Sería un guerrero muy fuerte en el mundo de Bola de Dragón, porque me entrenaría muchísimo”.

Está clara la razón para no serlo aquí: por mucho que entrenes no moverás montañas. Por mucho que entrenes no tendrás magia.

Hay un juego, Myst, en el que existe un lenguaje que permite a los que lo conocen construir mundos y entrar dentro de ellos. Construyen entonces mundos a su medida y.. bueno, estoy aquí dando explicaciones y el juego es famosísimo, dio lugar a varios libros y no necesita presentación: no en vano fue el juego de Pc más vendido hasta que fue desbancado por Los Sims. El juego es una pasada y tiene una narrativa curiosa. Me lo pasé cuando salió en mi Performa , que es el mejor ordenador que ha existido y existirá.

Quería escribir algo inteligente y conciso y me estoy yendo por las ramas.

Si conocéis el juego estoy seguro de que habréis pensado: “si yo viviera en el mundo de Myst aprendería ese lenguaje y crearía unos mundos de la leche”.

Lo curioso es que, en el mundo real en el que vives, también puedes aprender un lenguaje y crear unos mundos de la leche y no lo has hecho. Ni siquiera lo has intentado. Tus abuelos no podían, ni tus padres, pero tú puedes crear mundos con las normas que quieras, con la gente que quieras y con las reglas que quieras. Cuanto más aprendas y más trabajes, más complejas.

Sólo te falta aprender a programar. Y hay herramientas muy sencillas.

Si no has aprendido a crear mundos en esta realidad, no creas que en otras realidades ibas a ser mejor, ni ibas a destacar: ibas a ser uno más del montón. Como todo el mundo. Ibas a ser de calidad media. O sea, mediocre, como lo que eres ahora.