"Amarillo", pensé, y fui tambaleándome a mi habitación para actualizar el blog

El tono

¡Oh desastre! Ayer por la noche nos dejamos el teléfono descolgado. No sé como no me di cuenta… debí dejarlo ahí para llamar a alguien y después me levantaría y me olvidaría… Cuando me he levantado esta mañana he visto el desastre, he ido al salón y aún seguía saliendo el tono. Está todo inundado, lleno de un molesto pi telefónico: Los muebles, los libros de las estanterías bajas, el ordenador… Y en tres días vienen mis padres, vaya paliza me espera para limpiar todo esto.


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