"Amarillo", pensé, y fui tambaleándome a mi habitación para actualizar el blog

Los chinos no dan hambre

Cuando dejaba algo en el plato me decía mi tía: “Piensa en los chinitos”. Y ahora cada vez que no tengo hambre pienso en chinos, y eso no me da hambre ninguna.

He imaginado chinos altos, bajos, gordos, flacos, vestidos de todos los colores… pero nada, no hay manera, no me entra el hambre.


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